Así vivimos el Jubileo: un día de júbilo para nuestra parroquia, una peregrinación preciosa, llena de gratitud y de encuentro.

A los pies de la Virgen pusimos a toda la comunidad parroquial, especialmente a los enfermos y a aquellos que no pudieron acompañarnos, pero que estuvieron muy presentes en nuestra oración.

Un día para dar gracias y para sentirnos, una vez más, familia en el Señor.